Alojamiento Rural La Atalaya de Villalba

El casco antiguo de Cuenca Un lugar irrepetible

Asentado sobre un espolón que abrazan los ríos Júcar y Huecar se encuentra el casco antiguo de Cuenca. Rodeado de un espectacular paisaje natural de rocas, agua y bosques que se une a las callejas, miradores y grandes monumentos que aquí encontramos.

La arquitectura que desafía las leyes de la gravedad asomando a los abismos de las hoz del Júcar y del Huecar, nos deleitará con imágenes de gran belleza para el recuerdo.

Recomendamos Empezar nuestro recorrido por el Barrio del Castillo, en la parte más alta del casco antiguo de Cuenca, donde encontramos vistas a la hoz del Huecar, y del Júcar espectaculares. A la vez que encontramos restaurantes y bares para disfrutar el paisaje. Los restos del Castillo del siglo XIII nos permiten usarlos como atalaya desde donde el viajero puede observar toda la ciudad y alrededores. Casi al lado encontramos la antigua cárcel de la inquisición, que ahora ocupa el Archivo Histórico Provincial de Cuenca. Muy cerca también el viajero puede ver el antiguo convento de las carmelitas donde ahora se encuentra el centro de arte contemporáneo “Fundación Antonio Pérez”.

Continuando el descenso, encontramos tres caminos por los que podemos continuar hacia la plaza mayor. Los tres tienen rincones únicos que merece la pena ver. La mejor opción es bajar y volver a subir, para ver lo 3 caminos. Uno baja por la ronda de Julián Romero con callejones, pasadizos y miradores a la hoz del río Huecar. Otro el del centro que baja por la calle de San Pedro con la iglesia de San Pedro en primer lugar y casas blasonadas y monumentales portadas en toda la bajada. En un momento dado se abre la calle a la plaza de San Nicolás donde encontramos La Casa Zabala que alberga en su interior la fundación dedicada al pintor Antonio Saura. El de la derecha, va en paralelo a la hoz del río Júcar y llega a la iglesia de San Miguel con miradores a la hoz espectaculares.

En la plaza mayor encontramos un lugar único de coloridas fachadas que conviven con el ayuntamiento barroco y elegante, la Iglesia de las petras que posee una iglesia de gran belleza en su interior, y la Catedral. Protagonista de este lugar que con su fachada neogótica, sus vidrieras abstractas es una muestra de la historia del arte. En el interior destaca el triforio, el Arco de Jamete y el altar mayor, además de pinturas, esculturas y relieves distribuidos por todas sus capillas.

Pegado a la Catedral, está el palacio Episcopal, de fachada sencilla, pero que contiene entre otras cosas, dos Grecos, un díptico bizantino y una colección de tapices mostrados en el museo Diocesano. En la misma calle Obispo Valero, el viajero encuentra el Museo de Cuenca, con interesantes hallazgos arqueológicos.

A pocos metros encontramos las Casas Colgadas, en cuyo interior encontramos el museo de Arte Abstracto Español. En su interior alberga una colección con lo mejor de Saura, Torner, Chillida, Tápies, Rueda, y muchos otros, que convierten este lugar en algo muy especial. El exterior de las casas colgadas con sus balcones, es obligado observarlos desde el Puente de San Pablo, una pasarela de hierro, que cruza la hoz. De noche las imágenes que aquí vemos no se olvidan fácilmente. Al otro lado del puente el Convento de San Pablo, ahora restaurado y reconvertido en parador nacional de turismo donde se puede tomar algo y disfrutar de su belleza.

En el Barrio de San Martín, podemos encontrar los primeros rascacielos de Europa, son un conjunto de unas 30 viviendas que por un lado tienen pocas alturas, apenas dos o tres, pero por el otro y aprovechando la pared rocosa superan las diez alturas, creando un paisaje impresionante.

De vuelta a la plaza mayor, el viajero puede dirigirse a la plaza de la Merced. En esta encontramos la iglesia de la Merced, el Seminario y el museo de las Ciencias de Castilla la Mancha, un lugar donde aprender es divertido. Si seguimos unos metros, encontramos La Torre de Mangana, de estilo neo mudéjar que comparte espacio en la plaza del mismo nombre, con el monumento a la constitución. Aquí tenemos un mirador a la hoz del río Júcar desde donde contemplar la rivera del río, y el barrio de San Antón con su puente y la Iglesia de la Virgen de la Luz obra cumbre del rococó religioso.

Si nos aún tenemos energías podemos bajar al Barrio de San Antón y encontramos, que desde el puente de San Antón, parten caminos y sendas, que a las dos márgenes del río Júcar, nos llevan entre arboles y rocas en un paseo que nos encantará. Si seguimos uno de los caminos, llegaremos a la Ermita de las Angustias que está excavada en la roca. Lugar de gran belleza, visitado con devoción por los Conquenses. Allí encontraremos la cruz, que da nombre a la leyenda de la cruz del diablo, famosa en la ciudad. Desde aquí, siguiendo una subida zigzagueante, llegamos de nuevo a la Plaza Mayor, donde tomar algo y recuperar energías debería ser obligado.

La Atalaya de Villalba